martes, 1 de noviembre de 2005

ABELARDO

ABELARDO

Hace un par de semanas fuí al matrimonio de una pareja que no había visto en mi vida. Sólo conozco al papá del novio por temas laborales, pero como el parte salió premiado, y la llamada para confirmar mi asistencia me pilló en la luna, balbucié un "por supuesto, muchas gracias", y con eso, como pasa en la vida cada vez que tomamos decisiones, eché a rodar la rueda...(oh, fortuna, velut luna...)

Después de la Iglesia, mi amiga Nati y yo llegamos a la fiesta. Escépticas y muertas de frío, nos buscamos en unas listas que señalaban la mesa asignada. A mi me tocó la 18, con los conocidos de siempre, a ella la 24, donde no conocía a nadie. Prefirió no arriesgar y colarse en la mesa 18, ( lo que resultó un acierto para cuando nos llegue la hora de los recuerdos compartidos...)
Ahí, sentados solitos, esperaban Abelardo y Yolanda, (Yolita después de 10 minutos), que no dudaron en apretujarse para hacerle un espacio. Presentaciones van y vienen, nos enteramos que son bisabuelos y que llevan juntos 57 años.
Yolita envuelta en pieles, Abelardo elegante y canchero, ninguno de los dos representa ni porsiacaso los setenta y uno que confiesan. La naturalidad con la que cuentan su edad, la sonrisa de oreja a oreja de Abelardo, los ojos celestes de la Yolita, dan ganas de saber de ellos, asiesque pregunto: ¿Cómo se conocieron?...y aquí, señoras y señores, comienza la magia, comienza la historia, comienza el sum sum de Abelardo que nos va cuativando, enamorando, metiendo al bolsillo..nos tiene a merced de sus cuentos. Barrio Gran Avenida, año 48. Yolita es hija del almacenero, Abelardo, amigo del hijo del carnicero, que, a su vez, es amigo de otro hijo del amacenero. Abelardo va de visita y divisa a Yolita detrás de una reja. Siente el flechazo, ese par de trenzas negras no se le olvidan más. Le pide pololeo, ella se niega, insiste más tarde, ella vuelve a negarse, insiste por tercera vez... y recibe una hoja de cuaderno con letras recortadas de una revista. Los trocitos de papel dicen: "bueno ya"! ( El auditorio suspira) Abelardo continúa...su mamá, viuda con 7 hijos a los 28 años, se había casado a los 16, tiene un club social, dan almuerzos, el reparte viandas desde los 10 años. Al cumpleaños número 36 de su futura suegra, se las arregla para llegar con 36 rosas rojas. (Natiii, 36 rosas rojas, a mi...jamás!) A los 17, nuestro héroe termina el colegio en el Instituto Nacional y entra a estudiar arquitectura a la Universidad de Chile. Agrandado como es, le pide matrimonio a su Yolita y se casan a los 21. Llegan los niños, la economía familiar requiere de todas las habilidades de Abelardo, por lo que deja los estudios. Por supuesto, estamos hablando de Abelardo, la cosa no termina aquí.. Se recibe en los años 70, animado por unos ex compañeros devotos de su mamá,(de la de Abelardo, me refiero) que los alimentó y alojó gratis por años en el club social. A estas alturas ya son profesores de la U.de Chile y quieren ayudarlo a concretar uno de sus sueños. Si, porque si de sueños se trata, Abelardo ha tenido varios...Como partir, hace casi 40 años a la China, hacerse amigo de los chinos, aprender a chapurrear en chino, abrir el Instituto Chino de cultura (hace 35 años!!) e instalarse con el Arte Chino, frente al Parque Bustamante, ahí donde partíamos las mujeres en masa a comprar manteles y potiches, antes de la apertura china, por supuesto. Aquí la Nati, medio ahogada con su intuición, me sopla:"...me tinca que es el dueño del Valdivia" (Hotel Valdivia: han oído hablar de él? alguien lo conoce?). ..No aguantamos, tenemos que preguntarle y...¡por supuesto que es el dueño del Valdivia!!! Inspirado eleva la vista al techo y dice: "ahí doy rienda suelta a mis fantasías..." ¿¡¡¡ A cuáles, por favor?!!! le pregunto mientras le miro la cara a la Yolita..."a mis fantasías arquitectónicas" dice, y se ríe coqueto. Aquí nos succiona nuevamente, nos mete en el carrusel de sus historias, no paramos más, el Taj Majhal, la piesa veneciana, la suite del mandarín, el palacio de la concubina...en la mesa, ya nadie respira, algunos con el corazón perdido en una nostalgia secreta, otros embrujados por las palabras del país de nunca jamás...nos tiene levitando, se da cuenta, decide darle un tironcito al cordel, no vaya a ser cosa que se le vuele el globo, y nos cuenta de sus viajes veraderos, los que parten con un giro al mapa mundi y una postura de dedo. Para allá parte la familia completa. Un capricho del dedo los llevó a Grecia. En el Peloponeso, Abelardo siente el deseo súbito de partir a Jerusalén a celebrar Semana Santa. No les queda plata, sin pestañar dos veces, venden las pulseras, los anillos, los relojes... que importa!... Aquí me dan ganas de llorar... Abelardo, Yolita, Yolita, Abelardo...parecen salidos de la balada del loco. Bueno, y como los años pasan, decidieron repartirle "a los chiquillos" parte de su herencia en vida. Abelardo esperó una noche de luna llena y los sacó al balcón de su casa redonda del Cerro San Luis para darles la noticia. Yolita nos manda una sonrisa de Monalisa y nos dice despacito..."es un teatrero"... y yo pienso: qué grande que sós, Abelardo,... Abelardo..... sós un winner!!!

Son la una y media. Abelardo y Yolita tienen "otro compromiso", "es que somos sesenta en la familia directa, explican", sinó, encantados nos quedamos". Se levantan, se despiden, nos abrazamos y yo siento como se me desprende un pedazo que parte con ellos. Lo que no saben, es que también un trozo de ellos se quedó conmigo, en una ilusión distinta que me acompaña desde que los ví partir del brazo.
Algunas veces he visto la luna, y me ha dado risa y me ha dado nostalgia, saber que nuestro poeta la está usando de telón de fondo mientras se vive la vida. ¡¡¡GRANDE ABELARDO!!!!

7 comentarios:

  1. Buena andrea, muy bien escrita la historia de Abelardo, me la habian contado antes, pero sin tu talento, esta vez me emociono.
    Vi tu comentario ne mi blog, la verdad es que el mio es un blog tecnico, pero tengo algo mas ludico en http://spaces.msn.com/members/Consultatodo/ tengo fotos alli que puedes ver tambien.
    Si estoy viviendo en italia en la bella region de La Toscana.
    Ciao

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  2. Anónimo13:08

    QUERIDA ANDREA: QUE RELATO MAS ENTRETENIDO. PORFA SIGUE ESCRIBIENDO. ME ACORDE QUE NUESTRO COMUN AMIGO EDUARDO TAMBIEN SE ENCONTRO CON ESTA PAREJA EN UNA REUNION. Y TERMINARON EL CARRETE EN LA CASA CASCADA DE LO CURRO.
    TE FELICITO OTRA VEZ, CARIÑOS, JORGE RAGAL.

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  3. Andrea :

    Me sorprenden tus escritos, porque haces que situaciones cotidianas, se iluminen con múltiples sentimientos, realmente me emociona esa forma profunda y natural de tus relatos.

    Autorizame a colocarte en mis links, de forma de estar leyendo tus notas, y, tener la oportunidad de hacer algun comentario.

    Gracias por tu lindo comentario sobre las abejas, aprovecho de contarte que en mclerc.blogspot.com, hay pequeños cuentos, uno de ellos, El guache y las abejas, describe cosas del mundo de las colmenas, en que además hay un crimen...

    Finalmente, en www.mathclerc.blogspot.com hay un espacio más relajado y loco, en que si te interesa conocer tu numerología, debes enviarme tu fecha de nacimiento, e idealmente, la hora del mismo,( puedes usar mcc@entelchile.net, de forma de mantener el misterio).

    !Felicitaciones por tus relatos! siguenos regalando esos apuntes y pincelazos llenos de amor.

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  4. Andrea, que lindo tu relato de Abelardo. Yo lo conocí en mi adolescencia, era amigo de mi padre. Es una familia muy bonita, achoclonada, generosa y fiestera. Un lindo recuerdo de unas linda persona. De viejo podemos llegar de dos maneras, como vieja loca o vieja huevona. Claramente Abelardo y Yolita son dos viejos locos y es la forma de vivirse la vida. Un saludo para ellos!!!

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  5. TENGAN CUIDADO CON EL HOTEL VALDIVIA, YA QUE POR ASUNTOS DE CONTAMINACION ¡A LOS CISNES SE LES DOBLA EL COGOTE!

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  6. Anónimo21:30

    Eres increible Andreita.- Te saltas de las Pymes a Abelardo y en ambos escritos pones lo mejor de ti misma y lo entregas con gran generosidad. Sigue así, con tu chispa y encanto.-
    mutto.-

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  7. Puchas voy a empezar a aceptar cuánta invitación a matrimonio... quizá hasta a acechar el Club Hípico cada noche de luna, a ver si me cuelo en alguno. Con respecto al famoso hotel... ya no... ya no... hace tiempo ya que acepté (de costarme, me costó) que aunque se vista de cisne, el patito feo feo se queda.

    Maravilloso. ¿La (lunada) noche 1002 de Scheherazade..?

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